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Minera por un día… algo que hay que hacer una vez en la vida

minera por un día

Nos habíamos quedado con la miel en los labios. Ya estaba organizado de hace algunos meses. Todos sabemos que hasta hace muy poquito no se ha podido salir ni entrar de ciertas Comunidades y Asturias ha sido una de ellas. Así que, en cuanto dieron el pistoletazo de salida, toda la maquinaria comenzó a funcionar de nuevo.

Hace unas semanas se nos comunicó que, por fin, había fecha para el Fam Trip de Turismo Minero en Asturias.

Pues, allá que fui. A ver que me encontraba. En las especificaciones del viaje y del programa detalles curiosos como en un momento del día ponía “14:00 Aseo” Jolines,
¿nos indicaban que nos teníamos que ir al baño solo a esa hora? pues, es que era literal… “Aseo de asearse”, que nos teníamos que duchar, si, si, así como lo ois. Pero, no os voy a adelantar acontecimientos. Vamos por partes:

Salida de Madrid a las 10:00 AM del miércoles y la quedada es en un centro de análisis para hacernos todos una prueba de antígenos, si da negativa te vas de viaje si no, pues no. Pero todos éramos negativos, así que el bus apareció a los pocos minutos de terminar y nos subimos todos mirándonos, sin conocernos, sin saber con quién subíamos pero sabiendo que estábamos todos sanísimos. Touroperadores y prensa, combinación perfecta. 16

Nuestro anfitrión, guía, acompañante, colaborador, amigo… Paco Huertas hizo que nos sintiéramos cómodos desde el principio. Creo que el buen rollo generado entre nosotros, sin conocernos, fue gracias a su aportación y su forma de llevar las cosas. El viaje, perfecto en horario, somos todos profesionales y sabemos de la importancia de ello.

Pues, descarga de maletas en el Hotel Mieres El Camino y salida a la primera visita minera del viaje. Nos esperaban en el Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Bienvenida, puesta de nuestro primer casco y al tren!!

No sabíamos muy bien donde estábamos, no entendíamos que nos tuvieramos que poner un casco para entrar en un tren pero en unos minutos supimos por qué. Una locución nos va contando la historia, el enclave natural sorprende. Espesos bosques con un verde que hace daño a los ojos. Castaños, robles, hayas, alisos, tojos, …estamos en zona de Red Natura, así que si la vegetación nos permitiera elevar la vista, seguro que divisaríamos aves muy interesantes también.

En un momento del paseo, el tren se adentra en la montaña. Hemos entrado en el Pozo San Luis, hemos entrado en nuestra primera mina. Las guías nos esperan con sus linternas en los cascos encendidas dirigiéndonos cuando nos hacen bajar del trenecito. Ahhh, claro ¡¡por eso llevamos casco!!… Nos cuentan cosas curiosas y nos enseñan recovecos que no suelen enseñar a las visitas. (Menos mal que no me cambié en el hotel y me puse tacones para ir a la cena, habría sido un desastre, si es que es una mina de verdad!) Nombres y fechas en las paredes de mineros fallecidos, sistema de comunicación por campanas, el wi – wi… jajaja curioso nombre para curioso artefacto. Y… salimos al exterior con el tren. Cuando creíamos que había terminado la visita, nos llevan al edificio de máquinas. Impresionante. Cuando salimos vemos el enclave, maravilloso para todo tipo de eventos. Las familias pueden pasar allí el día y visitar todo a su ritmo, incluso hay una pequeña senda para volver caminando cuesta abajo lo que hemos recorrido con el tren.

Después de pasearlo, nos llevaron a un chigre, que no es ni más ni menos que un sitio para beber sidra y allí hubo los primeros momento de exaltación a la amistad, aunque no nos conociéramos antes de nada. La “sidriña” une almas y allí estaba el paisano de turno escanciando sin parar, porque no daba a basto y venga un culín, y otro, y otro culín, y, a palo seco, como los valientes. Los de allí nos decían “Cuidadín que la sidra es traicionera…”

Un poco más contentos que cuando llegamos, nos subimos al autobús y nos dirigimos Palacio de las Nieves, Hotel Spa en el que nos esperaban para cenar. Sitio perfecto para ver atardecer, bellas vistas, espacio cubierto rodeado de cristaleras apto para cualquier tipo de evento y el personal de primera. No dejaban que tuviera la copa vacía en ningún momento, y, claro… me tuve que poner a hablar de fantasmas que es uno de mis temas favoritos. Las risas no cesaron en toda la velada, la comida, espectacular, todo riquísimo.

“¡¡Vamos chicos, la cena se acabó! tenemos que subir al autobús para irnos al hotel!” siempre tiene que haber alguien que diga esas palabras y, por supuesto al que, en ese momento se le mire muy pero que muy mal.

Lo próximo que sucedió, lo siento muchísimo pero…. lo único que os puedo decir que quedaban ganas de conocer “Mieres La Nuit” y, lo intentamos…

**CENSORED**

¡No puede ser posible! ¿ya suena el despertador? ¡Madre mia, que sueño, que cuerpo…! el viaje en autobús no sienta nada bien jajajajajaja

Pero, al lío… “Próxima Estación… Pozo Sotón”. Todo lo que cuente a partir de ahora, se va a quedar corto de bueno, estupendo, maravilloso y especial. Os diré desde ya, que todos deberíamos de hacerlo una vez en la vida. Como experiencia, no tiene parangón.

Te visten de miner@, con todo incluido, hasta calzoncillos nos dieron a “todes”. Por un momento, pensé en pondremos por fuera del mono… habría sido un puntazo, la verdad.

La charla sobre seguridad para saber utilizar el aparato que hay que llevar contigo en todo momento te deja un poco en shock y es cuando te das cuenta de lo que vas a hacer. En el exterior nos cuentan cosas curiosas que forman parte de la visita que también se puede hacer cuando alguien por condiciones físicas no puede bajar a la mina y crear una experiencia ideal para esas personas también.

Fotos, fotos y más fotos… parecemos adolescentes, pero es que no todos los días se viste uno así y hace lo que vamos a hacer.

“Jaula”, ese es el nombre del ascensor que te hace bajar a más de 500 m bajo la tierra, unos 8 pisos para abajo ¡Es de verdad! Al entrar, Natalie se echa para atrás, está asustada, todos lo estamos.. aunque es verdad que unos más que otros. La tienen que convencer para entrar… no se va a quedar atrás. Abajo, más tranquila, eso, ella, yo, por el contrario, a medida que iba bajando me acongojaba mucho más. Ufff… pero quién me mandará a mi meterme en estos líos. Delante del ordenador no sientes estas cosas.

Hay que vivirlo, no voy a desvelar nada de la visita. Solamente que hay que hacerla, que los guías-mineros son “lo más” que crean un ambiente de seguridad, tranquilidad, camaradería tal que parece que les conoces de toda la vida. Son, el alma de la mina y, quién mejor que ellos para transmitirlo a los demás. Nos reímos, sufrimos, disfrutamos… una mañana super intensa, muy intensa… hasta las 14:00 horas no salimos otra vez por la jaula y la prensa nos espera. Somos la noticia de hoy, somos los valientes que hoy han bajado a la mina y regresan del interior de la tierra. Hubo muchos que no pudieron volver y todos los que están allí saben lo que se siente cuando eso sucede.

Personalmente, un antes y un después. Espíritu de superación en modo on TOP por mi vértigo, por mi claustrofobia, por pensar en algún momento de esta puñetera pandemia que no iba a volver a vivir algo tan intenso… por muchas cosas… se me saltan las lágrimas cuando escribo esto.

Bueno, toca la parte gastronómica y, como no podía ser de otra manera, en La Conda nos reciben con platos típicos mineros y, he de decir que, sus cebollas rellenas son insuperables.

Todavía no hemos terminado, nos queda por hoy el Museo de la Sidra en Nava. Yendo solo, igual tardas media hora en verlo pero lo interesante es que te lo cuenten todo, que te expliquen por qué y cómo se hacen las cosas y eso, lo hicieron de maravilla así que casi estuvimos allí un par de horas. Claro, que luego hubo práctica de escanciar, culines a demanda y que se estaba muy a gustito. Tan a gustito que nuestro compañero Victor no subió al autobús, se despistó y tuvimos que dar la vuelta para recogerle. jajajaja, nuestro amigo Paco ahí supo contar muy bien los que estábamos arriba para irnos pero no tenía muy claro cuantos teníamos que ser…. y, así pasó, que faltaba uno.

Cuando regresamos al hotel algunos nos quisimos ni visitar la habitación. Vamos, que nos vamos a una terracita a seguir de culines!. Teníamos lo que quedaba de tarde libre y la aprovechamos bien. El fastidio es que con esto de las medidas no podíamos juntarnos en una mesa. Habría sido la caña. Pero pudimos juntarnos muy cerquita unos de otros. Ja ja ja, ji ji ji… y así se hizo de noche y….

Venga, aquí no os lo voy a censurar todo. Solamente os diré que nos quedamos algunos “marchosos” y, cuando nos echaron de la terraza de copas, de camino al hotel, dirigidos por la gran Kelu hicimos una clase de “Zumba Rural”, todavía no existe y ella no sabe que sería una buena monitora de ello pero me la pienso llevar conmigo para que siga practicando. 😉

Y, sin comerlo ni beberlo… bueno, ¡que tonterías digo! nos lo hemos comido y nos lo hemos bebido todo…. bueno, digamos que, en un pis-pas… a la mañana siguiente ya teníamos las maletas en el bus para volver. Pero antes, una mañana de jornada de trabajo. Nos tenían preparado un workshop para contactar con empresas de la zona muy interesantes. El lugar de reunión, sorprendente, en el CEMM, dentro del museo, en el Pozo Sotón, en cada una de las salas teníamos nuestra mesa para ver a los empresarios. A mi me tocó la del grisú, alucinante!

Solo queda dar las gracias a Hunosa, al Pozo Sotón, al CEMM, a cada uno de los establecimientos que hemos visitado, Hotel, Restaurantes, a todo el personal que nos ha atendido que lo ha hecho con gran profesionalidad y, no se todos los nombres (perdonarme que me dejo muchos) porque soy mala para eso pero me sale darle las gracias a los chicos del Pozo Sotón a Fran, Jonás, Olegario…. (escribidme en comentarios los que me faltan 😉

Y, por supuesto agradecer el buen rollo que creamos en el grupo y que me llevo guardado con citas pendientes para volvernos a ver: Dani, Emilia, Emilio, Fernando, Kelu, Miriam, Natalie, Sebas, Sonia, Victor, Luis, Merichel, Andrés, Angeles, Patricia y a Paco el “alma mater” de este grupo.

Y, ¿sabéis algo? creo que la mina ha unido a este grupo tan especial de viajeros intrépidos, ávidos de aventuras y nuevas vivencias. Compañeros mineros… ¡¡¡¡os echo de menos!!!!

Pienso repetir….

 

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